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Porsche - A finales de 2022

Si se quiere escribir sobre el futuro de Porsche, sería mejor buscar otro tema. A primera vista, uno solo puede concluir que la empresa lo tendrá más difícil en el futuro, ¿verdad? En estos momentos, probablemente sea
uno de los que más ganan, goza de popularidad universal y cuenta con un pasado brillante, aunque con algunos defectos menores.
Si se busca los elementos fundamentales de esta marca, el mundo del automovilismo siempre aparece en primer plano. ¿Cuántas decenas de miles de victorias en carreras ha conseguido ya Porsche? Y es probable
que ni siquiera se hayan contabilizado los éxitos de los vehículos de particulares. No hay duda de que el éxito ya era enorme antes del lanzamiento al mercado del 917, pero después se disparó a cotas insospechadas.
Antes de que Toyota se quedara en solitario como único ganador habitual en Le Mans, había ganado allí en 2015, 2016 y 2017. Cabe destacar que, en esta ocasión, fue un híbrido el que acabó superando a la empresa
mencionada anteriormente, que en realidad se consideraba a nivel mundial como la pionera de la tecnología híbrida. Considerar que siempre se ha evolucionado a partir del mundo del motorsport es la mejor garantía
para el futuro.
¿Es eso suficiente? ¿Seguirá existiendo el deporte del motor en el futuro? ¿No sería, en realidad, una suerte no tener que seguir buscando cada vez más potencia en los motores de combustión? No, al contrario,
incluso se intenta por todos los medios conservar, al menos, su tecnología para el futuro. Pero con eso no se van a vender coches a la larga.
Dejemos de lado, pues, el enorme número de coches clásicos que hay y tratemos de verlos desde la perspectiva de los directivos de Porsche. Resulta un poco exagerado el alarde de méritos por la tecnología de carga
de 800 V, que ya se utiliza en muchos vehículos bastante más económicos.
Pero detrás de todo esto hay una visión global: poder ser rápido en general. Aunque actualmente un Tesla alcanza como máximo 120 km/h en trayectos largos, se espera que un Porsche, con una velocidad máxima de
hasta 250 km/h y una potencia de carga de 300 kW en estaciones de recarga especiales, alcance una autonomía considerablemente mayor. A ver cuáles son entonces los tiempos medios.
Sin embargo, ya aquí surge un aspecto que quizá sea mucho más importante que la proximidad al mundo del deporte del motor, que se menciona una y otra vez: las alianzas que se pretenden establecer. Ahí es donde
se aprecia, por primera vez, una diferencia entre el nuevo director general de VW y su predecesor. Al parecer, Oliver Blume procede de la empresa más pequeña, y esta no tiene en absoluto la intención de hacerlo todo
por su cuenta.
Quizás se haya convertido en presidente del consejo de administración de VW precisamente porque se acusa a su predecesor, Diess, de haber puesto en marcha demasiadas iniciativas unilaterales por parte de VW
que, al parecer, no han dado buenos resultados. En Porsche se habla con todo el mundo, por ejemplo, Tim Cook, director ejecutivo de Apple, acaba de cerrar recientemente un acuerdo de colaboración con la editorial
Springer, una empresa que avanza a un ritmo increíble hacia la digitalización.
Las empresas emergentes están incluso invitadas a presentarse, por así decirlo, ante Porsche. Ya en las entrevistas con Oliver Blume, a diferencia de las que se hacían antes con Herbert Diess, se revelan muchos
menos detalles concretos. Una y otra vez se hace hincapié en el legado y las raíces en el mundo del automovilismo. Solo su director de tecnología digital resulta más útil en este sentido.
Al parecer, el conductor o conductora típico de Porsche quiere un coche que pueda circular de forma autónoma, pero que también pueda ser conducido por él o ella. Blume añade entonces a la primera parte, además del
atasco, la búsqueda de una plaza de aparcamiento. A continuación, lo combina con las carreras: el coche recorre un circuito concreto con un estilo profesional, y uno intenta imitarlo.
Ya se intuye lo baja que será la proporción de compatriotas estadounidenses que se animarán a probar algo así. Pero, como ya he dicho, esas ideas más bien modestas dejan espacio para algo
más grande que viene de fuera. Sin embargo, la salida a bolsa de Porsche fue un éxito; el cambio en la cúpula de Volkswagen aún tiene que esperar a que se repita en el mercado bursátil.
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