Combustible 2

La resistencia a la detonación se ha vuelto crucial. Si bien los primeros automóviles solían usar gasolina de alrededor de 40 octanos, las mezclas especiales con alcohol de la década de 1930, empleadas en
las famosas Flechas de Plata capaces de superar los 400 km/h, alcanzaban más del doble de ese octanaje. Por lo tanto, la calidad del combustible y su importancia para el diseño de motores han cobrado
mayor relevancia.
La gasolina se obtiene mediante destilación múltiple, por ejemplo, a presión atmosférica y a presión negativa. Básicamente, un hidrocarburo líquido calentado a aproximadamente 350 °C se gasifica y
asciende por la columna de destilación hasta alcanzar su punto de ebullición. La sustancia que se genera en la parte superior de la columna, como el GLP (gas licuado de petróleo), permanece en estado
gaseoso.
Como es de imaginar, de un mismo petróleo crudo, en principio sólo se pueden extraer las mismas proporciones de gas, gasolina, diésel, aceites lubricantes ligeros y pesados, y betún. Dado que los precios
de los distintos componentes varían considerablemente, existe un gran interés en influir en favorecer determinados productos.
Por ejemplo, la distribución de gasolina y diésel también está predeterminada dentro de ciertos límites, por lo que el Estado debe garantizar, mediante impuestos, que haya suficientes vehículos a gasolina
disponibles. El proceso mediante el cual se obtienen los componentes de las partes del destilado con mayor punto de ebullición, que son más demandadas en el mercado del petróleo, se denomina
'Cracking'.
Luego está todo el proceso de refinado del combustible. Esto incluye alcanzar un índice de octanaje específico y eliminar sustancias como el azufre en la mayor medida posible. Se añaden aditivos para
evitar, por ejemplo, la acumulación de carbonilla en las válvulas.
Alrededor de 1935, en Alemania había aproximadamente 50.000 gasolineras. Durante un breve período, el gobierno nacionalsocialista soñó con un automóvil asequible para todos. El plan de autopistas, que se
había estado desarrollando desde 1923, se implementó a gran escala. Se construyeron gasolineras en las autopistas, muchas más que áreas de descanso. Si lo comparamos con la actualidad, antes sólo se
exigía tres plazas para estacionamiento de camiones y diez para automóviles.
El combustible lo suministraba la empresa Reichsautobahn-Kraftstoff GmbH, de la cual, por supuesto, el Estado se beneficiaba. Pero incluso fuera de las autopistas, existían gasolineras independientes de
las grandes petroleras. Se podía elegir entre distintas marcas seleccionando determinados surtidores. Sería interesante saber qué unifirme llevaba el empleado en estos casos.
Desafortunadamente, aquellos tiempos de gasolineras solitarias en carreteras remotas han quedado atrás. Hoy en día, al recorrer esas rutas, siempre hay que asegurarse de tener suficiente combustible.
Incluso en Estados Unidos, por ejemplo, en los tramos que aún se conservan de la legendaria Ruta 66, ya no se encuentran gasolineras donde hay que despertar al dueño y temer por que el surtidor funcione.
El número de gasolineras aumentó inicialmente con el milagro económico y la motorización masiva, para luego disminuir con la saturación del mercado, la llegada del autoservicio y el auge de los automóviles
de bajo consumo. Han habido varias crisis petroleras, la primera de ellas, por cierto, no ocurrió en 1974 sino en 1956, cuando Egipto, bajo la presidencia de Nasser, reclamó la plena titularidad de los derechos
y los ingresos del Canal de Suez para su país. Sin embargo, el mercado siempre se ha recuperado posteriormente.
En ocasiones, incluso hay excedente de combustible. Surgen gasolineras independientes, algunas de las cuales prácticamente han creado sus propias marcas. Compran el excedente, por supuesto, a
precios más bajos y así es posible comprar el mismo combustible en una gasolinera independiente por un precio ligeramente inferior al de la gasolinera de marca de al lado.
Sin embargo, en Alemania nunca volverá a haber tantas gasolineras como en 1935. La publicidad masiva de productos derivados del petróleo comenzó alrededor de 1970. El eslogan era 'Llena tu depósito con
la potencia del Tigre', y supuestamente se ofrecían combustibles y aditivos más adecuados. La cantidad de dinero que se gana con estos productos queda evidenciada en los enormes presupuestos
publicitarios, por ejemplo, en la Fórmula 1.
Y ya sabemos cómo termina la historia: supermercados con surtidores de gasolina integrados. Operadores supuestamente independientes cuya comisión sobre el combustible se reduce al mínimo y que
están sujetos a precios de venta fijos. Los conocimientos técnicos sobre automóviles ya casi no son necesarios ni se esperan.
Sin embargo, la tecnología aplicada al repostaje se ha vuelto mucho más respetuosa con el medio ambiente. Desde hace mucho tiempo, no se derrama ni una gota de combustible en las aguas subterráneas.
Incluso los vapores producidos durante el repostaje son capturados por la boquilla y devueltos al tanque. El camión cisterna los transporta de vuelta a la refinería como carga de retorno. Al igual que en todos
los barcos, los tanques empotrados en el suelo son de doble pared y cuentan con un sistema electrónico de control de cavidades.
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